El científico Nicholas Genovese y el médico Uma Valeti crearon carne a partir de una célula extraída de vaca, permitiendo reducir los costos de la ganadería y los sacrificios de los animales para el consumo humano.

La célula que se extrajo se multiplica lo suficiente para lograr el crecimiento del tejido muscular vivo, permitiendo que pueda consumirse como un pedazo de carne tradicional, los científicos esperan reducir de 1.5 millones de cabezas de ganado a solo 10 mil en todo el mundo.

Esto ayudaría a reducir significativamente la emisión de gases con efecto invernadero, reduciendo el impacto en la atmósfera.