La lava del volcán Kilauea, ubicado en Hawái y que se encuentra en erupción desde hace tres semanas, ya llegó al Océano Pacífico y continúa expandiéndose, aproximándose a una planta térmica de la isla que contiene sustancias inflamables, lo que podría provocar una emisión incontrolable de gases tóxicos.

Este ya es considerado por los geólogos como el peor evento vulcanológico del último siglo; el sector turístico, así como la actividad económica más importante de Hawái, se enfrenta al impacto negativo de la erupción con caídas de hasta el 50 por ciento en las reservas hoteleras, según datos de las autoridades, y también se han enfrentado a las anulaciones en las escalas de cruceros.

Por si esto fuera poco, el Kilauea ya ha comenzado a emitir un gas tóxico, con altos niveles de dióxido de azufre, mismo que podría ser mortal si es inhalado en grandes cantidades, por lo que el gobierno ya comenzó a repartir máscaras contra gases entre los habitantes.