Unos días después de que una joven de 17 años falleciera tras sufrir síndrome de shock tóxico ocasionado por un tampón, la prensa ha hecho eco del caso de Sandrine Graneau, a la que tuvieron que amputarle varias extremidades a causa de una infección similar.

Una dolencia que habría sido originada por una copa menstrual, un recipiente que se inserta en la vagina para depositar el flujo menstrual.

La afectada, de 36 años, ha explicado que ha dado a conocer su historia con el objetivo de concienciar a la población femenina de que la copa menstrual también puede producir shock tóxico.

Sandrine utilizó una copa menstrual, que no recuerda cuánto tiempo llevó puesta.

Por la noche, empezó a sufrir dolores leves que, más tarde, se fueron intensificando, por lo que decidió acudir a urgencias, donde dedujeron que sufría cálculos renales.

Sin embargo, a la mañana siguiente la tensión le bajó tanto que una ambulancia tuvo que recogerla en casa para llevársela al hospital.