Luego del escándalo que se destapó por un brote de contagios por COVID-19 en la final de Miss México, algunas concursantes revelaron que fueron obligadas a participar en el certamen de belleza pese a que se conocía el estado de salud de algunas.

Las concursantes señalaron que los contagios fueron confirmados entre las concursantes; sin embargo, los organizadores del evento las medicaron y ocultaron la información para llevar a cabo el concurso.

“Nos mandaron a hacer una primera prueba a todas, en general, de COVID, pero nunca nos dieron los resultados. Nos inyectaron y nos empezaron a dar medicamentos, pero, sin la prueba del resultado de COVID”, indicó una de las concursantes a un medio de circulación nacional.

Al darse cuenta que algunas de las participantes presentaban síntomas de la enfermedad y, que las pruebas habían sido escondidas, alzaron la voz para pedir la cancelación del concurso, pero los organizadores se escudaron en el contrato que habían firmado y las sanciones aplicables, por lo que no pudieron hacer nada.

“(…) nos dijeron que éramos unas exageradas, que éramos una generación que había dado muchos problemas, que cómo era posible que todas estuviéramos enfermas y que ya no nos iban a dar medicamento, que nuestra responsabilidad era estar bien y saludables, como si nosotros tuviéramos la culpa”, agregó la participante.