Pese a los repuntes de contagios por COVID-19 en Francia, autoridades policiacas recibieron reportes de una fiesta clandestina de año nuevo al noroeste del país en la que había alrededor de dos mil 500 asistentes.

Tras las quejas de la fiesta, un helicóptero de las autoridades sobrevoló Courbouton, una localidad de Lieuron, ubicada al sur de Rennes en el departamento de Bretaña. Esta situación contravino al toque de queda establecido por las autoridades francesas para contener los contagios de coronavirus.

Los reportes indican que frente al lugar de la fiesta había vehículos estacionados, personas sin cubrebocas ni respetando las medidas de protección sanitarias y música tecno se escuchaba de manera fuerte al interior del recinto.

Por su parte, el departamento de Ille-et-Vilaine, indicó que muchos de los asistentes mantuvieron una actitud agresiva al cuerpo militar que se trasladó a la zona para dispersar a las personas, por lo cual algunos resultaron heridos.