El tráfico de medicamentos no es nada nuevo para los habitantes de Yucatán, ya que este se ha convertido en un negocio millonario, no sólo para los laboratorios y mayoristas, incluso también para los vendedores en diversos tianguis que los facilitan sin tener una receta médica.

Aunque el presupuesto de compras a nivel nacional de IMSS superó los 37 mil millones de pesos tan sólo en este 2018, el nivel local de desabasto es evidente y continúa la fuga de medicamentos de ambas instituciones, lo que complica más el panorama.

Este mercado negro es ideal para la venta de medicamentos caducos, pues quienes se dedican a este comercio mezclan medicinas en buen estado, con otras que no deberían consumirse, lo que ha provocado incluso la muerte de varias personas en Yucatán.